Archive for Sin categoría

Y a la vuelta de la esquina…

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Georges Delerue

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Hostal Santo Domingo by Dagny

Sorpresas
Fueron las doce y media de la noche cuando llegué a mi estación de metro, tras un largo camino intercambiando túneles oscuros por pasillos largos con colores y luces chillones como en una fábrica. Un poco cansada, decidí tomar las escaleras para salir al aire fresca y así despejarme. Subí peldaño por peldaño mirando abajo, y casi me tocó un rayo cuando llegué al último descansillo y levanté la vista: 
¡Un arroyo estaba inundando la escalera! El agua bajó tranquilamente, pero con la decisión de alguien quien dice: Ahora la fiesta es mía. Arriba, la lluvia estaba cayendo a cántaros. La calle debía de estar completamente inundada. Algo así no se ve todos los días. Un espectáculo natural que me ha encantado desde pequeña. Por supuesto que no tenía paraguas. Me forjé un camino por las nueve mujeres y el hombre que estaban ahí, mirando el diluvio y recordando su primer salto de la torre de tres metros a la piscina.  El hombre por fin se subió el cuello con decisión y salió corriendo a la escalera como un condenado que sabe enfrentarse a su destino. Tres minutos después, llegó empapado a su domicilio, mientras nosotras estábamos saliendo tranquilamente evitando charcos a un aire tan fresca como no había sido en meses: Había dejado de llover.
¿Habéis visto  Midnight in Paris, de Woody Allen? Owen Wilson como Gil nos habla del encanto de París en la lluvia, de su romanticismo y melancolía… (me imagino que para seguir viéndolo así después de un otoño con meses de cielo cubierto, hay que estar en forma… sin poner en duda el encanto de esta maravillosa ciudad.) Pero… ¿en Madrid? Aquí, las lluvias definitivamente no son melancólicas. Tras meses de calor cae alguna gota en octubre, y las noticias están llenas de alertas para los conductores. En Noviembre, de golpe, cae. Cae con carácter. Carácter madrileño, diría yo, divertido, pasándose a veces con su fuerza y pasión.  
Cualquier extranjero sería capaz de distinguir enseguida una lluvia madrileña por su capacidad de sorprender.
 ¿Las moléculas de agua cambian de mentalidad cuando pasan de un país a otro, de una ciudad a otra? Tenemos una lluvia contundente en Alemania, regular para desesperarse, una lluvia irónica en Inglaterra que se bufa de nosotros con su ambigüedad, sin decidirse nunca si quiere ser lluvia o humedad, una lluvia melancólica con un guiño de ojo en Francia… y luego la española que nos deja esperar meses, pero si viene, viene con tanta fuerza caótica que nos arrastra, arrebata… 
Porque… Ah, perdón, perdón, tengo que dejarles, me acaba de llamar Pedro para tomar un cafecito en una terraza. Ya otro día seguiré con mis contemplaciones. Me comprenderán, con el sol que está haciendo… ¿Bueno, me cojo la chaqueta o no?

Galería de Hostal Santo Domingo

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La galería de Hostal Santo Domingo en Flickr.

Hola a todos, este es un album para disfrutar con las fotos de esa habitación que tanto os gustó.
Habrá más si Dagny me deja 😉

Habitación Individual…

Hostal Santo Domingo by Dagny

Sobre mi escritorio hay una vaca. Se llama Minna y fue expulsada de una editorial en Munich, donde servía para promover algún libro. ¿Un libro de cocina? ¿Un libro infantil? No lo sabemos, pero la cabezota de mi hermana (cariñosamente dicho) la rescató y me la trajo a Madrid porque la gomaespuma no pesa en el equipaje. Ahora está aquí, para alegría de algún que otro niño pequeño que entra por primera vez en su vida en un hostal y en el fondo de su alma seguirá sintiendo para siempre que las vacas obligatoriamente forman parte de una mesa de recepción. 
¿Pero Minna? ¿Qué sentirá ella aquí, en el centro del centro de la gran ciudad? En Alemania vivía en una pradera verde. Verde en primavera, llena de, eso, primaveras y cacas de vaca. Luego venían los dientes de león y las francesillas, tiñéndola de amarillo, y después las margaritas y claveles salvajes, y alguna pulsatila y salvia. A Minna le encantaban las campánulas, tan tiernas…  En agosto, la hierba estaba ya tan alta que el campesino la cortaba con su segadora, pero en la valla seguía creciendo y se secaba, de modo que en septiembre era un verdadero nido de descanso para los caminantes…
Caminantes en botas de goma y con chubasquero contra las largas lluvias de otoño que le dan su profundidad…  hasta hacerse interminables… duran días, semanas pueden pesar con su turbiedad sobre la mente del que finalmente se agarra al primer rayo de sol que sale para correr al aire libre y escapar… Para ver a Minna, que también ha salido de su establo, se acerca a la valla de espinas y le chupa los dedos con su lengua gorda y áspera… ¡brrrr! Menos mal que hay un arroyo cerca, que ya está inundando el camino porque, pues sí, se ha puesto a llover de nuevo…
¿Y aquí? Minna está ahí, mirando al infinito, asombrada. ¿De dónde traerá la gente tanta ligereza?, se dice quizás, ¿tanto brillo? ¿Ropa tan bonita, de tantos colores, perfumes tan intensos que ya resultan pesados, el pelo siempre perfecto… ¿Y esas gafas? ¿de qué les protegerán? Están ya todo negras… ¿por el humo de los coches?… Se queda pensando un poquito, rumiando la última campánula de entonces, de las lluvias de otoño…
… Cuando de repente se abren las tres puertas enfrente de recepción a la vez. El sol de Castilla inunde a Minna. Ella levanta la vista… y se queda totalmente quieta. Intenta moverse, pero no puede. Está empedernida. Toda su vida está pasando delante de sus ojos: la pradera… la editorial… el libro de Roast Beef que promocionaba y fue un flop… mi hermana, su ángel salvador… el avión Munich-Madrid… el metro con sus centenas de viajeros empujándola… “Finalmente”, se dice en silencio, “mi nuevo establo sobre el escritorio no es tan mal final. Ese solecito lo convierte en un lugar muy apatecible…”
… Cierra los ojos y se convierte de nuevo en gomaespuma… pero esta vez, blanca, reflejando la luz, con una mancha negra en el lomo que escapó a la sartén del cocinero aficionado, y un hocico rosa a quién le encanta enseñarles a los niños en recepción cómo besa una vaca de verdad…

Hostal Santo Domingo by Dagny

Ya ha empezado el curso
El otro día hablé con Kristin, una amiga de Alemania. Kristin es una de las muchas personas que conozco que no acaban de entender como alguien puede dejar su país natal, irse a vivir en territorio totalmente desconocido y, ¡para colmo!, prescindir de su lengua materna… Diría que le falta un poco el sentido aventurero. Sin embargo, como es una persona muy culta y le interesa mucho formarse, hablamos de vez en cuando en castellano.
Estabamos sentadas en una terraza en el sol, cuando un comentario inocente mío desencadenó la siguiente conversación:
Así que bueno, ya ha empezado el curso…
¡Qué guay! ¡Tienes que invitarme a la primera exposición!
A… Creo que en el Caixa Forum hay una muy buena, ¿quieres ir?
Pero bueno, pero bueno… ¿y no me dijiste nada? ¡No me lo puedo creer! Como eres, ¡e!
Bueno, pues vamos mañana mismo.
¿Y qué te has puesto como objetivo?
¿Pero qué te pasa hoy a ti? ¿Objetivo? Disfrutar… relajarme… ver lo que otra gente me tiene que ofrecer, lo que han trabajado los demás, después de tanto curro…
¡Ya está! ¡Como siempre! Esto es típico, nada sale de ti mismo… ¿De quién has copiado ahora?… ¡Y yo pensaba que ese fotógrafo era tan buen maestro y te enseñaba crear algo completamente propio! ¡Vamos, te gastas tu dinero en un curso profesional de fotografía, pagas una sala de exposición y robas todo de otros! ¡A esto llamo yo la decadencia del oeste!
Pero…
El curso… Por fin sabía de lo que estaba hablando la gente en septiembre en Madrid. Yo iba repitiendo estas frases que oía por todas partes, en la papelería, esperando al autobús, en el supermercado…
– “Ya ha empezado el curso, ¿e?” – “Sí, y cómo se nota!” …
– “¡Ya se ha pasado el verano, está haciendo más fresquito!” – “No pasa nada, yo me estoy moviendo también más… ¡Se agradece que está empezando el curso!” …
– “Menos mal que ya ha empezado el curso, yo en el pueblo estaba muy bien, pero más de tres semanas, y te aburres como una ostra…” – “Sí, ya, pero primero es acostumbrarse, yo al principio del curso lo paso más mal…”
– “Desde que ha empezado el curso, tardo media hora más para ir al trabajo!” – “Sí, con tanta gente ya te da igual coger el coche que ir andando… ¡Si es que te dejan pasar!”
… A veces es extraño con los idiomas. Llevo años repitiéndolas como un loro, estas pequeñas conversaciones inofensivas, una sonrisa, y la gente está tan feliz, todos en armonía, sí, en concordia absoluta… ¡Pero en realidad todos estos años no tenía ni idea de lo que estaba hablando! Ahí viene Kristin y tira abajo mi… espíritu aventurero…
… ¿Así que lo que querían decirme en realidad era que retome lo que tengo tan escondido, olvidado, apagado, y de lo que sin embargo suelo hablar en grandes palabras, pero sin mover ni un dedo?…

Mañana voy y me inscribo en ese curso de fotografía. Sin falta. Nivel: inicial.

Hostal Santo Domingo by Dagny

Madrid en verano…

El otro día hablé con mi amigo Pedro. Hablamos por teléfono, como casi siempre, porque Pedro nunca tiene tiempo para tomarse una caña, y cuando lo tiene, no está en Madrid… Le suelo pillar en alguno de esos atascos que ves en la tele, escapándose, como dice él… pillado entre humo y coches.

Así ocurrió también éste día, cuando mi sorprendido novio fue testigo de la siguiente conversación:

– Hola, Pedro, ¿qué tal? Soy Dagny.

– ¡Dagny, tía! Me estás pillando entrando en Valencia, prácticamente… sólo nos faltan 140 km. ¡Joder, me has despertado al peque! ¿Qué pasa contigo, estás de vacaciones ya, o qué?

– No, ¿no te acuerdas que te dije que este año me quedaba en Madrid? Te llamaba para tomar unas cañas contigo en el Boñar de León, charlar un rato…

– ¿Qué? ¿Te quedas en el Moloch? ¿Con las cucarachas?

– No, pero qué dices, si no queda mucha gente aquí… éso es lo bonito: Agosto en Madrid, todo para los que saben tomarse la vida sorbete por sorbete: Calor seco… una brisita… estás sentado en una terraza, las palomas por ahí… los turistas con sus gorros simpáticos… algún chucho divertido haciendo pis en la esquina… nadie te llama al móvil, ni siquiera tu amigo que está llegando tarde… cuando te aburres, sacas tu libreta y empiezas a dibujar algo, el vaso, las hojas secas en el suelo… o simplemente sientes el calor en el brazo…

– Joder, tía, tú estás pirada, de verdad. A nosotros nos está esperando la playa, escuchas, relax total, 24 horas, la PLAYA, tía… ¡Que no, Paco, que no nos quedan pilas para la Play, coño! Oye, por favor, perdóname, tengo que colgar, de verdad, nos vemos…

– Adiós, Pedro. Pásalo bien.

– ¿Quién era, cariño?

– Era Pedro.

– ¿Le has preguntado si mañana viene a los jardines de Sabatini o el viernes al cine Open Air?

– No, fíjate, se me ha olvidado…

Hostal Santo Domingo te recomienda la exposición de Nikolai Sénin

Naturaleza encantada. Galería Éboli (Plaza Ramales). Del 26 de mayo al 24 de junio.
Más info en:
http://www.elmundo.es/elmundo/2011/05/19/ocio/1305830278.html

Hostal Santo Domingo te recomienda la exposición de Ceesepe en el Ateneo

Hasta el 27 de mayo y con entrada gratuita, más info en:

http://www.ateneodemadrid.com/index.php/esl/El-Ateneo/Noticias/Exposicion-del-pintor-CEESEPE

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