
Moda, decoración, música, gastronomía… Una antigua estación de tren acoge el segundo fin de semana de cada mes excepto en agosto, el Mercado de Motores, un rastrillo donde se puede encontrar casi de todo.
Tanto vendedores profesionales como particulares pueden ofrecer sus productos a los visitantes en este mercado. El visitante puede encontrar todo un catálogo de moda de segunda mano, muebles con diseños creativos o con sabor retro, joyas musicales en vinilo y otros formatos e incluso originales bicicletas remozadas.
Además, para reponer fuerzas del duro día de compras existen puestos de comida, cafés y bebida. El Mercado de Motores es un buen lugar para un fin de semana en familia ya que cuenta con actividades infantiles y una guardería «perruna» para nuestros mejores amigos.